Este articulo esta estraido de: http://chabacano.iespana.es/tonyfernchab.htmPor Antonio Fernández-Pasión
El idioma castellano llegó a las Islas Filipinas en las naves de Fernando Magallanes, pero no produjo a un país hispanohablante como ocurrió en América Latina, por falta de una numerosa inmigracíon española que, en su mayor parte, prefirió las maravillosas tierras de Latinoamérica, como Mejico y la Argentina.
Pero en el curso de la colonización española de Filipinas, que duró más de tres siglos, el idioma castellano se arraigó lo bastante y dió nacimiento a una rica literatura filipina en castellano, a la par que enriqueció las lenguas nativas de los filipinos, principalmente la lengua tagala. Engendró un dialecto filipino que hoy conocemos por Chabacano, también denominado Caviteño, o lengua de tienda. Se conoció también como español del parián, o español de trapo.
El chabacano es un habla popular básicamente española pero con notables alteraciones fonéticas, morfológicas, sintácticas y léxicas, con influencia de lenguas como el tagalo y el bisayo. En el pasado, el chabacano tuvo una difusión mayor y se habló en Cavite (isla de Luzón), y en Zamboanga donde aún se habla y tiene su difusión mayor. Es de lamentar que el caviteño o chabacano, en los censos antiguos como contemporáneos, no fue denominado como un dialecto distinto.
El siguiente ejemplo dará a los lectores acerca de lo que es el habla chabacana.:
Piesta
Para todu el maná(1) visita qui ta viní na(2) piesta di la Virgen di Soledad, Patrona del ciudad di Cavite.El piesta di Cavite el más alegri piesta qui aquí na estí pruvincia nisos(3) ta celebrá, polqui na mucha cosa cun baile y alquesta..Todu el mundu cuntenti, pues todu ta alegrá.
Musica banda banda(4), jeepney(5), auto y calesa ta circulá un calli desdi el amanecel, qui ta causá cun(6) todu gran dolol di cabeza y qui para algunus alegrías y placel.Todu el calli principal y adentro del iglesia llenong-lleno(7) di genti y nuay dondi pasá, pues el qui tu padecí di ataqui di epilepsia puedi acabá el risuello y su muelte causá.
El visita, anti todu, ta viní na Cavite polqui diviltí quieri na aquesti ciudad, qui al lligal insguida, maski nuay cunvite, ta andá rezá primeru ante la Soledad. Na plaza el maná vieju, el jovin y el muchachu ta dali dali vuelta para ilos(8) diviltí. Mientras na un isquina algún qui otru burrachu cun el pulis(9) ta pulpid(10); con todu ta imbistí.
Al lligal a las doce, cun prialdad di calambri, el maná genti ta andá buscá algún qui comel; y si nuay cunucidu, para pasá su hambri, na resta ta llivá cun su suegra y mujel. Al acabal di ciná y llenu ya el barriga, di andá na castillu(11) dispues del prusición; allá el "mandurúkut"(12) y el maná "siga-siga"(13) su agosto ta hací cun gran satispacción.
Amigu y porasteru: Aunqui cun disingañu qui ta incuntrá al vinil na piesta di nisos, cun puntualidad siempri viní di añu in añu qui el puelta di Cavite ta abielto para vusos(14).
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NOTAS:
(1) Maná- "Mucho" o "muchas" (tagalo).
(2) Na 'en', quizá del portugués.
(3) Nisos, nosotros.
(4) Banda banda, 'en todas partes'.
(5) Jeepney, del inglés, una especie de microbus para 8 o 10 personas.
(6) Cun significa aqui, 'a'.
(7) Llenong-lleno, 'muy lleno', superlativa formado a la manera tagala.
(8) Llós, pronombre personal de tercera persona plural.
(9) Pulís, 'policía'
(10) Pulpid, 'discutir' (tagalo).
(11) Castillu, 'castillo' fuego de artificio.
(12) Mandurúkut, 'ladrón' (tagalo)
(13) Siga-siga, 'gamberro'.
(14) Vusos, 'vosotros; 'ustedes'.
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He aquí la traducción en español:
Fiesta
Para todos los visitantes que vienen a la fiesta de la Virgen de la Soledad, Patrona de la ciudad de Cavite. La fiesta de Cavite es la fiesta más alegre que aquí en esta provincia celebramos, porque en muchas casas hay baile y orquesta. Todo el mundo está contento, pues todos se alegran.
Música por todas partes; colectivos, autos y calesas en la calle desde el amenecer, que causan a todos gran dolor de cabeza y a algunos alegrías y placer. Toda la calle principal y el interior de las iglesias se llenan de gente, y no hay sitio por donde pasar, pues el que padece de ataques de epilepsia puede perder el resuelto y causar su muerte.
Los visitantes, ante todo, vienen a Cavite porque quieren divertirse en esta ciudad. Al llegar enguida, aunque no hayan comido, se ponen a rezar ante la Soledad. En la plaza están muchos viejos, jóvenes y muchachas, dando y dando vueltas para divertirse, mientras en una esquina se encuentra algún borracho discutiendo con el policía y fastidiando a todos.
Al dar las doce, con frío de calambre, toda la gente busca algo de comer; si no tiene conocidos para satisfacer su hambre, lleva a su mujer y a su suegra a un restaurante. Terminada la cena, y lleno ya el estómago, irá a las castillas, después de la procesión; allí los ladrones y los gamberros harán su agosto con gran satisfacción.
Amigo y forastero; aunque encuetren desengaños al venir a nuestra fiesta, vengan siempre año tras año con puntualidad, que la puerta de Cavite está abierta para ustedes.
Citaremos ahora un poco de historia de este dialecto hispano-filipino para los que no conocen bien de su pasado y de su existencia actual en la provincia de Zamboanga, donde corre el riesgo de desaparecer por completo por el avance avallasador del idioma inglés.
Poco se ha escrito sobre el origen histórico del chabacano. Pero es grato saber que aún existen y se conservan una colección de escritos, en lengua chabacana, publicados por los años 20 en tales sitios como Cavite, San Roque, Cotabato, Ermita, y sobre todo, en Zamboanga donde aún se usa el chabacano generalmente.
Uno de estos escritos, es la revista Confetti, que se publicaba en Cavite en los años 20 en la que aparece el uso del voseo o mejor dicho boseo, es decir, el uso de vos o bos en lugar de tú. Este fenómeno linguístico persiste aún en los países hispanoamericanos, como Argentina, Uruguay, Paraguay, y gran parte de la América Central. El voseo no llegó a usarse en el chabacano de Zamboanga, pero se usaba en Cavite o Ermita.
Este breve díalogo publicado en la revista Confetti, bajo el título de "Na Antipolo. Maga Ninpas del Batis", nos dará un ejemplo del voseo en chabacano:
"-Pachong... ¿No ba bos de andá na Antipolo?
-Abá, ¡Cómo no! De anda yo allá; para mira yo el mga niña puputs que ta baña na batis de aquel pueblo que ta llamá ilós 'venerando'.
"No bos jablá colto conmigo. Sino de tirá yo con bos un puñetazo que de dejá bos medio muelto.
"No bos regaña enseguida Pachong..... Demasiao calliente el cabeza de bos. Debe bos acoldá, que agora ta escasea el hielo."
Hablando del chabacano, conviene mencionar en particular los artículos de los finados académicos de la lengua, Don Enrique Fernández Lumba y Don Jaime C. De Verya, quienes, además de trabajar por la conservación de este dialecto, siempre plantearon el peligro de que algún día el chabacano desaparezca como uno de los dialectos del país.
El señor Fernández Lumba indicó, en uno de sus artículos, estas siguientes observaciones:
" Los españoles que han oido el chabacano, dice De Veyra, han derivado de tal dialecto más motivos para ridiculizar un habla que apreciarla. Francisco Rodriguez, laureado cuentista que fue, por muchos años, redactor jefe de La Vanguardia, hizo notar, lamentándolo, en un artículo publicado en agosto de 1941 en la revista Hispanidad, cómo agonizaba este dialecto. "Ninguna nueva con ribetes de luctuosa--empezaba diciendo-- podría ser acogida tan fría y desdeñosamente como la que anuncia la agonía de un dialecto, en un país tan políglota como el nuestro."
Según Rodriguez, el chabacano que él llama, preferentemente, con su otra designación, lengua de tienda, es "una mezcla del castellano y el tagalo más corrompidos que pudiera imaginarse,... siempre ha sido tomado a chacota por los filipinos que hablan español, y por los tagalos, con patente y zahiriente ironía."
El señor Fernández Lumba nos añade también en uno de sus artículos que algunos literatos o escritores filipinos en castellano escribían de vez en cuando sus escritos en chabacano, pero lo hacían en broma, o cuando querían ridiculizar a alguien o algo. Y menciona al historiador, Jaime C. de Veyra, que escribío un opúsculo titulado La Hispanidad en Filipinas, donde aparecen estas líneas del Sr. De Veyra: "Cuando la lengua (caviteño o chabacano) se maneja con soltura, produce hilaridad entre los curiosos extraños que lo oyen."
Según el señor Fernández Lumba, sería dificil mencionar una literatura en caviteño o chabacano. Se sabe, sin embargo, según él, que el Dr. Manuel S. Guerrero Ramirez y Jesús Balmori, uno de los excelsos poetas filipinos en castellano, escribieron algunas narraciones en el caló o chabacano de la Ermita.
Y menciona también que en la década de los años 30, se publicaba en Zamboanga por los padres jesuitas un Boletín Zamboangueño, en castellano. Para alentar quizá el cultivo literario del chabacano, convocó a un Concurso de cuentos en Chabacano. Sólo ha sido posible leer el que mereció el segundo premio, titulado "Valiente Padre Gayot", cuyo tema, según el Sr. Fernández Lumba, "es el de un juramentado, moro, que había hecho algunas víctimas."
He aqui, las últimas líneas de dicho cuento en chabacano:
"El juramentado estaba ya na otro camino, y el padre al llegar juntu con el muerto que taba tumbao bocaabajo, ya inká ele y ta mandá le besá el crucifijo del Señor. Después ta resá el padre y ta ablá con irido.
Arrepiente de tus pecados ta ayudá le bien muri. Noay dura ya uyi came bung! suena gayot allá na mangay, corre camé onde ta corré el maga montón del mga gente, y después ya sabé que el juramentado ya murí tamén; nu sabe lang yo si el pulis o el costable ya tirá."
Pero el referido concurso no tuvo un efecto positivo en el desarrollo de una literatura en chabacano. Y es de lamentar también citar que en varios números de un semanario bilingue, inglés-castellano, El Sur, editado en Zamboanga desde 1946 hasta 1966, no aparece ningún artículo o cuento en dicho dialecto.
Después de la última Guerra Mundial, hubo una rápida desaparición del chabacano en Cavite, San Roque, y en la Ermita, pues, las personas que lo hablaban, dejaron de hablarlo por el avance del inglés.. Pero, por fortuna, Zamboanga quedó la única provincia donde nunca dejó de hablarse el chabacano.
Fue, pues, el chabacano el habla de diversos grupos en las islas Filipinas. Su existencia actual, asi como su estructura y sus variantes dialectales, es de indudable utilidad para los estudiosos del español y también por linguistas e incluso por sociólogos y por los hispanistas filipinos para quienes el chabacano constituye un reflejo bastante fiel de la fusion entre el castellano y las lenguas regionales de nuestro país.
Finalmente, los hispanistas filipinos no debemos menospreciar y poner en olvido el chabacano que emplean aún los zamboangueños. Este dialecto, a mi juicio, es la que debería interesar a todos los hispanistas filipinos, pues, como lo dijo Miguel de Unamuno, el lenguaje "no es algo muerto, sino vivo, sobre todo merced a la lengua hablada del pueblo." Es bien sabido que el chabacano es un lenguaje vivo, corriente, popular y hablado por una proporción elevada en la provincia de Zamboanga. Espero que ese chabacano hablado que funde dos culturas, encuentre el apoyo de todos nosotros para conservarlo en nuestra patria, y remediar las dificultades con que tropieza este dialecto para que floreciera.
Fue, pues, el chabacano el habla de diversos grupos en las islas Filipinas. Su existencia actual, asi como su estructura y sus variantes dialectales, es de indudable utilidad para los estudiosos del español y también por linguistas e incluso por sociólogos y por los hispanistas filipinos para quienes el chabacano constituye un reflejo bastante fiel de la fusion entre el castellano y las lenguas regionales de nuestro país.
Podreis encontrar mas informacion en la pagina del autor.
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