Este articulo esta extraido de: www.wikipedia.orgEl diccionario de la Real Academia Española define leyenda negra como «opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI» y como «opinión desfavorable y generalizada sobre alguien o algo, generalmente infundada».
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Definición [editar]
El creador del término, Julián Juderías, lo describe en 1914 en su libro La Leyenda Negra[1] como:
...el ambiente creado por los relatos fantásticos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en todos los países, las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y colectividad, la negación o por lo menos la ignorancia sistemática de cuanto es favorable y hermoso en las diversas manifestaciones de la cultura y del arte, las acusaciones que en todo tiempo se han lanzado sobre España...
La segunda obra clásica del tema es Historia de la Leyenda Negra hispanoamericana[2] de Rómulo D. Carbia. Si Juderías hizo más hincapié en la vertiente europea de la leyenda, el argentino Carbia se centra en su vertiente americana. Así, para Carbia, dando una definición más extensa del concepto:
...abarca la Leyenda en su más cabal amplitud, es decir, en sus formas típicas de juicios sobre la crueldad, el obscurantismo y la tiranía política. A la crueldad se le ha querido ver en los procedimientos de que se echara mano para implantar la Fe en América o defenderla en Flandes; al obscurantismo, en la presunta obstrucción opuesta por España a todo progreso espiritual y a cualquiera actividad de la inteligencia; y a la tiranía, en las restricciones con que se habría ahogado la vida libre de los españoles nacidos en el Nuevo Mundo y a quienes parecería que se hubiese querido esclavizar sine die.[2]
Después de Juderías y Carbia muchos otros autores han definido y empleado el concepto.
En 1944, el American Council of Education, preocupado con el sesgo antihispano del sistema y el material educativo en EEUU, definió el concepto en un largo informe como:
...un término empleado por los escritores españoles para denominar al antiguo cuerpo de propaganda contra las gentes de la Península Ibérica que comenzó en la Inglaterra en el siglo XVI y ha sido desde entonces una conveniente arma para los enemigos de España y Portugal en las guerras religiosas, marítimas y coloniales de esos cuatro siglos.[3]
Philp Wayne Powel en su libro Tree of Hate[4] (1971) define la leyenda negra básicamente como la creencia de que:
...los españoles se han mostrado históricamente como excepcionalmente crueles, intolerantes, tiránicos, oscurantistas, vagos, fanáticos, avariciosos y traidores; es decir, que se diferencian de tal modo de los demás pueblos en estas características que los españoles y la historia de España deben ser vistos y comprendidos en términos que no son empleados habitualmente para describir e interpretar a otros pueblos.[5]
Un autor más reciente, Manuel Fernández Álvarez, ha definido la leyenda negra como:
Cuidadosa distorsión de la historia de un pueblo, realizada por sus enemigos, para mejor combatirle. Y una distorsión lo más monstruosa posible, a fin de lograr el objetivo marcado: la descalificación moral de ese pueblo, cuya supremacía hay que combatir por todos los medios.[6]
Interpretaciones críticas y la llamada leyenda rosa [editar]
En años recientes se ha formado un grupo de historiadores, entre los que se encuentra Alfredo Alvar, Ricardo García Carcel, Lourdes Mateo Bretos y Carmen Iglesias, que no creen en la existencia objetiva de la leyenda, sino que consideran que la leyenda negra no es más que la percepción que tienen los españoles sobre su imagen en el extranjero. Carmen Iglesias lo expresa de la siguiente forma:
La "leyenda negra" es por así decir, la imagen exterior de España tal como España la percibe... La leyenda negra consiste, por tanto, en los rasgos negativos —que son objetivamente los más repetidos— que la conciencia española descubre en la imagen de ella misma.[7]
García Carcel incluso niega directamente la existencia de la leyenda negra en su libro La leyenda negra:
Ni leyenda, en tanto en cuanto el conjunto de opiniones negativas de España tuvieran no pocos fundamentos históricos, ni negra, dado que el tono nunca fue constante ni uniforme. Abundan los grises, pero la coloración de estas opiniones estuvo siempre determinada por los colores contrapuestos de lo que aquí hemos llamado leyenda rosa.[8]
Varios historiadores e investigadores relacionan la leyenda negra antiespañola y anticatólica, con su contracara la leyenda blanca o rosa, propagandista de las conquistas e invasiones de la España católica. Hendrik Henrichs explica este punto de vista en la Revista de Occidente del siguiente modo:
Las naciones poderosas tienden a forjarse una imagen de sí mismas que, en la mayoría de los casos, se fundamenta sobre un mito de origen y una misión en el mundo. La propagación de esta imagen propia suscita a menudo imágenes contrarias en los adversarios de dichas naciones poderosas. En ese intercambio de imágenes internas y externas relacionadas con la identidad y la importancia internacional de una nación determinada se van acuñando frases lapidarias que quedan grabadas en la memoria internacional... España, la primera potencia europea en hacerse con un imperio mundial, constituye asimismo el primer ejemplo de esa tensión entre imagen propia e imagen contrapuesta internacional en la historia moderna. Simplificando, se podría decir que la imagen que tenía España de sí misma coincidió durante mucho tiempo con la llamada Leyenda Blanca. La imagen contraria aducida por los adversarios de España se conoce como Leyenda Negra. Si bien estos términos datan de finales del siglo XIX y principios del siglo XX , el conjunto de imágenes propias y contrapuestas al que representan es más antiguo.[9]
Existe también un paralelo entre la leyenda negra y el antiamericanismo que el historiador William S. Maltby expresa de la siguiente manera:
En más de un aspecto, la posición de los Estados Unidos en el siglo XX se asemeja a la de España en el siglo XVI. Blandiendo un poderío enorme en defensa de un ideal esencialmente conservador, se encuentra como blanco del odio y de los celos de amigos como de enemigos. Nadie que lea los periódicos podrá dudar que las naciones del mundo están compilando una nueva Leyenda Negra, ni de que los Estados Unidos han disfrutado de un poderío mundial; como España, se han permitido llevar la autocrítica hasta el extremo; y, a la postre, su destino puede ser el mismo.[8]
Historia [editar]
El origen italiano [editar]
El historiador Sverker Arnoldsson de la universidad de Goteborg, en su libro La leyenda negra. Estudios sobre sus orígenes[10], coloca el origen de la leyenda negra en la Italia medieval, al contrario que otros autores anteriores que lo colocan en el siglo XVI.[11] Arnoldsson se basa en los estudios de Benedetto Croce y Arturo Farinelli para afirmar que la Italia de los siglos XIV, XV y XVI era eminentemente hostil a España. De hecho Arnoldsson divide la leyenda negra en Italia en dos partes: la más antigua, anticatalana, y otra más moderna que se forma a partir de 1500, y que ha permanecido posteriormente.
En su primera forma, anticatalana o antiaragonesa, la leyenda negra comienza con la influencia política de la Corona de Aragón en determinados territorios de Italia en el siglo XIII. La presencia de príncipes, cortesanos, soldados y mercenarios (e incluso piratas) aragoneses en Italia condujo a una reacción de la sociedad local, sobre todo de las élites que se consideraban herederos de la Antigüedad romana. Esta reacción se puede leer en un comentario de Petrarca sobre los mercenarios aragoneses: «vile schiatta di mercenari e di traditori». Los hidalgos españoles comienzan a tener fama de rudos, ignorantes, sin intereses intelectuales y ridículamente ceremoniosos. La expansión aragonesa en el sur de Italia también coincide con el auge del comercio en Barcelona y Valencia, competidoras para las ciudades italianas del norte a partir del 1300, sobre todo en los mercados mediterráneos occidentales. La reacción de nuevo será la extensión de una imagen de avaricia y astucia infame de los comerciantes catalanes:
Consuluit quid item rei familiari multum podesset. A Catalano mercatore mutuum non accipere
Pontano
Un tercer punto en la percepción de la Corona de Aragón, y por extensión de la Península Ibérica, de los italianos es la de inmoralidad y de desmesurada sensualidad que creen ver en las cortes papales de Calixto III y su sobrino Alejandro VI, ambos de origen valenciano, la corte aragonesa de Nápoles y sobre todo de las cortesanas valencianas, que eran muy conocidas en Italia. Finalmente, los elementos no europeos, sobre todo la influencia judía e islámica, eran vistos con desconfianza. Los judíos expulsados en 1492 llegaron en grandes cantidades a las ciudades italianas, con lo que se llegó a confundir «marrano» con «español», hasta el punto de que el papa Julio II llamaba «marrano circonciso» a su predecesor Alejandro VI. La enemistad entre españoles e italianos llegó al punto de que en 1503, tras la muerte de Calixto III, hubo una persecución violenta contra los detestados nepotes catalanes, que tuvo como resultado algunos muertos.
Hasta el 1500 los catalanes representaban a ojos de los italianos tanto a catalanes, como aragoneses, valencianos, castellanos o portugueses, en fin, a los españoles. Esta situación cambió a partir de 1500, momento en el que Castilla comienza a tener la preeminencia política, económica y militar sobre los demás reinos de la Península Ibérica. Durante el siglo XVI, las intervenciones militares de tropas españolas en Italia se generalizarán, no sólo con el consiguiente rastro de destrucción y muerte que llevan las guerras, sino también con infinidad de conflictos menores causados por soldados acuartelados que no recibían sus soldadas a tiempo. Serán importantes en la formación de la opinión italiana el saqueo de Prato de 1512, en la que se calculan entre 500 y 5600 muertos según las fuentes, y sobre todo el saqueo de Roma de 1527, a pesar de que también participaran tropas alemanas e italianas. La imagen del español cruel, astuto y rapaz se fue extendiendo. En 1559 Marcantonio da Mula comenta
es dudoso si esta brava gente han sido más útiles o más dañinos a sus señores desde hace unos años, porque, así como han sido la causa de darles victorias, también han hecho perder muchos corazones y voluntades del pueblo con maltratarlo, y el corazón de los súbditos es la mayor fortaleza que tiene el príncipe.[12]
También el gobierno en Nápoles y otras dependencias de la Corona Española eran causa de animadversión en la población. Así, por ejemplo, a pesar de que los impuestos no eran excesivos se producían muchas quejas.[10] La Inquisición levantó muchas protestas contra el gobierno, hasta el punto de que el descontento sobre los familiares contribuyó en gran medida a los motines de 1511 y 1516 en Sicilia. En Nápoles, el simple rumor de la sustitución de la inquisición episcopal por la Inquisición española produjo un motín muy violento en 1547. El miedo, que en Nápoles llevó al asalto del cuartel de soldados españoles y a degollar a muchos, era causado en parte por sentimientos nacionalistas, ya que se veía con razón a la Inquisición como un instrumento político del rey. Finalmente, incluso la justicia española, que era excesivamente imparcial, se ganó la enemistad de la aristocracia y las clases privilegiadas.
En el plano cultural, los italianos eran conscientes de su superioridad frente a los españoles, cuya cultura igualaban con las novelas caballerescas, que los intelectuales atacaban desde el plano moral, intelectual y estético.[13] Esto, a pesar de que la influencia española en Italia en los siglos XV y XVI fue enorme, hasta el punto de que aprender y escribir castellano estaba de moda y las novelas de caballerescas Tirante el Blanco y Amadís de Gaula eran lo más leído tanto en Italia como en España. Esta consciencia era más dolorosa cuanto que les era evidente la superioridad de las armas españolas.
Las teorías de Arnoldsson han sido puestas en duda por diversos historiadores.[14] En general, se basan en los siguientes argumentos:
- Que los primeros escritos contra los españoles se hayan escrito en Italia, no es óbice para poner allí el origen de la leyenda negra: es una reacción normal en cualquier sociedad que se ve dominada por poderes extranjeros.
- La leyenda negra implica una cierta tradición, lo que no se puede afirmar del caso italiano que se basaba exclusivamente en una reacción a la presencia reciente de tropas españolas.
- Desde finales del siglo XV y principios del XVI, existían también muchos que admiraban España y sobre todo a Fernando el Católico.
Temas relacionados [editar]
- Inquisición española - Leyenda Negra de la Inquisición Española
- Conquista de América
- Revisionismo histórico
- Grande y Felicísima Armada
Enlaces externos [editar]
- La Leyenda Negra hispanoamericana de Javier Sáenz del Castillo y Caballero
- (en inglés) Immigration — and the Curse of the Black Legend en el New York Times
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