Este articulo esta escrito por nuestro colaborador Pedro Ramón PeinadoEl día que Bernardo de Gálvez tuvo la ocurrencia de apoyar la Independencia de los Estados Unidos más valía que se hubieraquedado calentito junto a la estufa. Y es que el amigo Gálvez, seguramente espoleado por los acontecimientos durante los cuales pateamos y bien, el culo a los británicos en Cartagena de Indias de manos del glorioso Blas de Lezo, se lanzó a fastidiarles apoyando a las trece colonias que serían más tarde los Estados Unidos de Norteamérica.
El caso es que Gálvez, cuando en mil setecientos setenta y nueve bloqueó el puerto de Nueva Orleans para impedir el paso de buques británicos por el Mississipi, seguramente no sospechaba, ni de lejos, que estaba abriendo una caja de pandora que sólo ciento nueve años más tarde nos afectaría de lleno. Y ésta vez la esperanza no se había quedado dentro. Se había ido diciendo adiós muy buenas. Por que seamos serios, una cosa es hacérsela a los ingleses a los que odiabamos con razón y otra quedarse a verlas venir con un país que sí, que quiere librarse de ellos, pero que esta formado por los mismos malditos bretones de los que desean librarse. O sea, que los ingleses y sus descendientes son asi de traicioneros, sino te la hacen a la entrada, te la dan a la salida.
Vale, si, reconquistó las dos Floridas a los chungos ingleses y consiguió dilatar un poco más nuestra estancía en el Estado del sol, pero a cambio de municiones, apoyo militar y darle sacudidas a los bretones, los estadounidenses nos la jugaron pero que muy bien jugada.
Y es que España es así. Damos la mano a quien más tarde nos la va amorder, nos va a comer la misma hasta el hombro y encima nos da palmaditas en la espalda diciendo, "venga que no es para tanto". El caso es que esos mismos Estados Unidos que no hubieran nacido sin el apoyo español fueron los que despojaron a España de sus últimas posesiones en ultramar en mil ochocientos ochenta y ocho. Una gracia. Para cuatro trozos que no se nos habían independizado, van los yanquis y nos dicen, "mirad, sabemos que llevais muchos años aqui y tal, pero no queremos colonialistas europeos, asi que Spain Go Home" y claro. España que tuvo un par de redaños les dijo "Si y un huevo"
Claro, que para entoces nuestro ejercito era una milicia de la Señorita Pepis enfrentandose a la crême de la crême de los ejércitos. Nosotros seguíamos con nuestras nueces flotantes, en mal estado, que flotaban de pura chiripa y los norteamericanos tenian sus novísimos acorazados, rápidos, relucientes, armados de cañones hasta los dientes y con unas ganas de gresca que riete tú de los ingleses en Trafalgar. Ellos tenían tropas fogueadas en la reciente Guerra de Sucesión con armamento de última generación, casi como ahora que nos llevan siglos luz. Gentes profesionales que iban de paseo mientras nuestras tropas, de reemplazo obligado, mal equipadas y peor alimentadas los veían venir a bayoneta calada con una sonrisita en los labios de puro miedo y con el único consuelo de "Por Dios y por España". Seguro que mas de mil y mas de dos mil aquel día se hicieron ateos por convencimiento.
Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Ese fue el balance en el Tratado de Versalles. Los Yanquis se habían reido de los que más les apoyaron en su guerra de la Independencia pagándonos con la misma moneda con la que nosotros habíamos pagado a los inglese. Y es que el refranero español, de sabio, es odioso. "Cuando las barabas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a mojar". Lo estabamos viendo venir pero no lo reconocíamos. Y así nos fue. Nos dieron la del pulpo. Vamos, que si no salimos de allí quizás estariamos todavía recibiendo hostias. Pero podemos decir que tuvimos los santísimos de declararle la Guerra a los Estados Unidos. Si, la perdimos. ¿Y que? No todos los dias se sale en los libros de historia cómoe l país mas inconsciente del mundo.
2 comentarios:
Buen artículo, tiene mucha razón, con los anglosajones no se puede uno fiar, mienten más que hablan, lo han hecho siempre y lo seguirán haciendo.
Quería hacer dos correcciones si no es mucha molestia:
- En el 4º párrafo dice mil ochocientos ochenta y ocho cuando realmente es mil ochocientos noventa y ocho.
- En el último párrafo se hace referencia al Tratado de Versalles cuando en verdad es el Tratado de París.
Saludos y seguir así.
Gracias por tu comentario David. Si, es cierto, debería poner 1898 en lugar de 1888, se me fue la pinza al escribirlo y en cuanto al nombre del tratado me varié unos pocos kilómetros. Gracias por la corrección pues es algo que ayuda mucho a corregir para futuros artículos.
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